La verdad prohibida.

Ante la edición próxima del diario de Susan Sontag surgen muchas preguntas pero también, un tanto, el morbo de inmiscuirse en la vida privada de aquellos seres espectaculares pero de repente tan iguales, problematizados, enamoradisos, egoístas, y simplemente humanos como todos. La verdad de las verdades, son nuestras grandes preguntas.

No sólo “El diario de Bridget Jones” fue prueba suficiente de que la intimidad puede ser exitosa comercialmente sino que, además, un centenar de biografías han sido las delicias de más de una editora de libros. Sin embargo, la venta de del diario de la intelectual neoyorquina Susan Sontag nos abre nuevamente a esa verdad desnuda que siempre buscamos pero que difícilmente podemos encontrar en un libro redactado para salir a publicación y, menos aún, en nuestra vida cotidiana.

¿Qué buscamos cuando leemos un diario íntimo? La verdad. Algo que, aunque no admitamos, creemos que siempre se nos escapa de las manos, continuamente. ¿Qué piensa el otro cuando nos dice lo que nos dice, cuando hace lo que hace, cuando vive desde si y no desde nuestras necesidades o búsquedas? Es la mayor duda existencial. Nada del ser o existir, en nuestro día a día de personas minúsculas y simples la gran pregunta es si es verdad lo que se nos presenta en la vida en relación a otras personas.

Por eso, leer un diario íntimo, que es sólo para uno mismo, es el mayor deseo y también un asegurado best seller. No importa que Susan Sontag diga obviedades en él. Tampoco que, lejos de la intelectual pública, se destape con pavadas comunes. Lo que verdaderamente importa es que allí está desnuda. Allí es de verdad y no esa imagen que nos construimos.

Recomendable!!

¿Acaso alguna vez no has leído algún diario íntimo?

~ por Gabriela en Febrero 3, 2007.

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