¿Uno nace o se hace?
“Puto se nace”, gritan con orgullo mis amigos gay y ¿quién se atrevería a retrucar lo contrario?. Sin embargo, para mí en el amor no está todo dispuesto de antemano y para mi tesis no hay mejor que quienes, en la soledad de la vida y en las preguntas de la juventud, bien sorprendidos se han encontrado mirando a la persona menos indicada por la moral nuestra de cada día. Y vos…¿de qué lado estás?
Ni gay ni hetero y mucho menos homo, en mis pagos cada vez más lo que cuenta es el sentimiento sin miramientos y en la hora de las definiciones poco podemos decidirnos. Después de todo, desde el sólo me entretengo hasta mejor me quedo con lo que encuentro, hay un sólo paso. Y en materia de sexo, es bien sabido, no hay nada dicho.
Nada de verso. Muy por el contrario, a la hora de las confesiones he prestado oreja a los deseos más inconfesables. Desde que en medio de un trío, todo terminó siendo un tiro por parte de quien menos lo esperabas hasta que un gesto, una mirada y una sensibilidad sorpresiva metió el dedo justo en la llaga del sexo.
Es así, de golpe, que la inclinación se desbarranca del todo. Sin embargo, en muy pocos casos ha sido más que una experiencia única perdida en el recuerdo y en la tiniebla de las preguntas sin repuestas. Quizás “puto se nace” pero indefinido uno se hace.


Yo creo que se nace y respeto a quienes no lo creen así.
Me parece que cada quien tiene derecho a ser feliz como le plazca, eso sí sin pretender convencer a otros de los que no son por sentirse mejor, o sea si se meten conmigo esperen la pertinente reacción, pero mis amigos gays son todos gente bonita y respetuosa.